Galicia

Monumentos

Las primeras manifestaciones artísticas o simbólicas que se conservan en el noroeste peninsular corresponden a la Edad de Piedra, e incluyen las estructuras funerarias conocidas como dólmenes, y numerosos petroglifos. Posteriormente la cultura de los castros -poblados fortificados de la Edad de Hierro- dejaría un rico legado celto-galaico de joyas y objetos de oro (torques, arracadas, brazaletes…), entre otros enseres. También esculturas en piedra de guerreros o de animales.

Pórtico de la Gloria, en la Catedral de Santiago, (La Coruña)

De los tiempos romanos se conservan importantes monumentos de valor reconocido internacionalmente, como la Muralla de Lugo, la Torre de Hércules en La Coruña (ambos Patrimonio de la Humanidad), o el Puente Romano de Orense. También han llegado hasta nuestros días algunos mosaicos, esculturas, estelas funerarias y aras votivas.

La Edad Media comienza con la presencia de suevos y visigodos, que dejó ejemplos de arquitectura eclesiástica entre los que destacan las iglesias de Celanova y Santa Comba de Bande, junto a monasterios como el de San Julián de Samos. Es sin embargo entre los siglos XI y XIII cuando encontramos un enorme auge constructivo en Galicia, en estilo románico, que da lugar a las cinco catedrales gallegas, incluida la catedral de Santiago, uno de los principales monumentos en la Europa de la época y meta final de la ruta de peregrinación que la puso en contacto con la cultura europea. Son también de esta época varios monasterios (Sobrado, Oseira…) y centenares de iglesias repartidas por las cuatro provincias, así como algunos de los característicos cruceiros que abundan en el paisaje rural. Cabe destacar en el ámbito escultórico la figura del Maestro Mateo, autor en el siglo XII del Pórtico de la Gloria de la catedral de Santiago, obra cumbre de la escultura románica.

Reformas y ampliaciones en siglos posteriores hicieron que algunos de los antedichos edificios románicos incorporasen elementos de estilo gótico (catedral de Tuy), barroco (fachada de la catedral de Santiago de Compostela) o neoclásico (catedral de Lugo).

La carreta de argazo, del pintor Serafín Avendaño.

A comienzos de la era moderna, el Renacimiento nos dejó edificios como la Basílica de Santa María la Mayor en Pontevedra capital, el Colegio del Cardenal (Monforte) y el Hostal de los Reyes Católicos (Compostela), así como la pintura manierista. Posteriormente, el barroco traerá un nuevo período de esplendor al arte gallego en los siglos XVII y XVIII. Cabe destacar en él la fachada del Obradoiro de la Catedral de Santiago de Compostela y la del monasterio de San Martín Pinario, así como numerosos retablos (el de San Martín Pinario, el de la iglesia del monasterio de Celanova, el de la catedral de Lugo…). Cobra también relevancia la arquitectura civil en la construcción de pazos, mansiones señoriales construidas en el campo por familias nobles o hidalgas de Galicia. En pintura destaca la figura de Antonio de Puga.

Ya en los siglos XIX y XX, movimientos como el eclecticismo, el regionalismo y el modernismo tuvieron expresión en la arquitectura urbana gallega, destacando la figura del arquitecto porriñés Antonio Palacios. En el ámbito de la pintura cabe destacar artistas como Pérez Villaamil, Serafín Avendaño, Luís Seoane, Maruja Mallo, Eugenio Granell, Manuel Colmeiro, Laxeiro y Arturo Souto. En cuanto al género escultórico, sobresalen los trabajos de Asorey, Francisco Leiro y Leopoldo Nóvoa.

Por último, no cabe terminar una panorámica general del arte gallego sin mencionar artes menores como la conocida cerámica de Sargadelos, los encajes de Camariñas, y la orfebrería y azabachería santiaguesas.

Finesterre donde termina la tierra

Antiguamente creian que España terminaba el el cabo más sobresaliente hacia el mar. De ahí su nombre es uno de los lugares más mágicos de Galicia. Un lugar que no te puedes perder.

Finesterre destaca por sus momumentos:

  • Castillo de San Carlos: Fortificación defensiva mandada construir en época del rey Carlos III de España, s. XVIII, para defender la costa de los ataques de barcos extranjeros. En 1892 fue vendido por el Estado y adquirido en pública subasta por D. Plácido Castro Rivas el cual era un industrial muy importante en la comarca y natural de esta villa. Años más tarde, su hijo, Plácido Castro del Río, donó, en 1948, al pueblo de Finisterre este inmueble para que en él se hiciera un Museo. Finalmente, la Cofradía de Pescadores de Finisterre y la Consejería de Pesca habilitaron el local para convertirlo en el Museo de la Pesca, el cual fue inaugurado en el 2006. En este Museo se muestra la evolución de la pesca a través del tiempo en cuanto a embarcaciones y aparejos, las costumbres de la gente marinera y los naufragios que se han producido en esta costa.
  • Iglesia de Nuestra Señora de las Arenas: Iglesia de finales del s. XII (declarada Monumento Histórico-Artístico) la que ha sufrido modificaciones y ampliaciones durante varios siglos. De ahí, que en ella se encuentren los estilos románico, gótico y barroco que corresponden a las distintas intervenciones arquitectónicas de que ha sido objeto. En esta iglesia está la imagen del Santo Cristo de Finisterre: “O Cristo da Barba Dourada” ante el cual se postraban y se postran los miles de peregrinos que llegan a Finisterre para finalizar el Camino de Santiago después de haber visitado la tumba del Apóstol en Santiago de Compostela: quemar las ropas, bañarse en el mar, coger la concha de vieira y retornar a sus lugares de origen como “hombres nuevos” después de la peregrinación. La Fiesta del Santo Cristo es el domingo de Resurrección, la cual ha sido declarada de interés turístico.
  • Capilla del Buen Suceso: Edificación del s. XVIII situada dentro del casco urbano de la villa, de estilo barroco y dedicada a la Virgen del Buen Suceso.
  • Faro de Finisterre El Faro más importante de esta Costa de la Muerte, pues con su luz guía a los barcos en su navegación por estas aguas peligrosas por los temporales que se producen y los bajos o arrecifes que existen y pueden causar el naufragio de las embarcaciones. El edificio actual es de 1868 y es el lugar más visitado de Galicia después de la Catedral de Santiago de Compostela.
  • Monumento al Emigrante: Recuerda a los miles de emigrantes de Finisterre y Galicia que se vieron forzados a dejar su tierra en busca de un futuro mejor. De una manera especial está dedicado a los emigrantes en Argentina y en los países de América, así como a los que se encuentran en otros lugares del mundo, tanto a ellos como a sus descendientes. Este monumento es obra del escultor Agustín de la Herrán Matorras y fue realizado a iniciativa del Alcalde José Fernando Carrillo Ugarte e inaugurado en 1993.
  • Cementerio del Fin de la Tierra: Es una obra del arquitecto César Portela que está todavía sin acabar pero, sin embargo, ya ha recibido numerosos premios de arquitectura.
  • Lonja Turística: Es una obra de los arquitectos Juan Creus y Covadonga Carrasco. Es el mercado donde se subasta el pescado que llega de la mar y que permite que los visitantes puedan presenciar cómo se realiza esta primera venta, además de conocer las especies más importantes que capturan por los barcos de bajura de este puerto. Estos pescados y mariscos los pueden desgustar luego en los numerosos restaurantes que existen en la villa y que constituyen la principal oferta turística gastronómica. Además, en su interior alberga una exposición sobre la pesca.

Gastronomía

Pulpo á feira o Pulpo a la gallega.

La gastronomía de Galicia destaca por su variedad y por la calidad de sus productos, demostrada en muchos casos por los 30 productos gallegos con Denominación de Origen, algunos de ellos con Denominación de Origen Protegida (DOP). En la cocina gallega se emplea a menudo el pescado y el marisco. La empanada gallega es una comida típica de Galicia, con relleno de carne o pescado. El caldo gallego es una abundante sopa cuyos ingredientes principales son las patatas y los grelos. El grelo también es empleado en el lacón con grelos, un plato típico de Carnaval, que consiste en lacón de cerdo cocido con grelos, patatas y chorizo. La centolla es muy típica en la gastronomía gallega, y se prepara para ser cocida viva, teniendo su cuerpo principal abierto como una concha, y entonces se mezclan vigorosamente sus entrañas. Otro plato popular es el pulpo a la gallega, cocido (tradicionalmente en una olla de cobre) y servido en un plato de madera, cortado en trozos pequeños y rociado con aceite de oliva, sal marina y pimentón.

Hay varias variedades regionales de queso. El más conocido es el denominado queso de tetilla, llamado así por su forma, similar a la mama de una mujer. Otras variedades de gran fama incluyen el queso San Simón de Villalba y el queso de la denominación Arzúa-Ulloa. Esta última zona también produce carne de vaca de alta calidad. Un postre clásico son las filloas, una comida similar al crepe hecha con harina, leche y huevos. Cuando se cocinan en la época de la matanza del cerdo, también pueden contener la sangre del animal. En Santiago de Compostela se elabora una famosa tarta de almendra, la Tarta de Santiago.

Galicia produce un número de vinos de alta calidad, entre los que cabe destacar las cinco denominaciones de origen existentes en la comunidad: Ribeiro, Rías Baixas, Ribeira Sacra, Monterrei y Valdeorras. Las variedades de uva utilizadas son locales y rara vez se encuentran fuera de Galicia y del norte de Portugal.

Mónica Catral
Mónica Catral

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